martes, 15 de julio de 2014




LA   GUERRA DE LOS MIL DÍAS (1899-1902)



CAUSAS

Entre otras:



  • Intransigencia política
  • Crisis económica




BANDOS ENFRENTADOS

Liberales  V.S.   Conservadores

El factor detonante de la guerra, fue el enfrentamiento bipartidista de liberales y conservadores, tanto entre ellos como dentro de sus respectivos partidos, que buscaba detentar el poder del país. La rebelión comenzó en la población de Socorro (Santander).

Las primeras derrotas militares para el bando Liberal comenzaron días más tarde de haber iniciado la guerra en la batalla del Río Magdalena el 24 de octubre de 1899. En la búsqueda de poner orden al país el sector conservador se dividió en históricos y nacionales poniéndolos en desventaja frente al partido liberal. Sin embargo los abanderados históricos lograron derrocar al presidente Sanclemente que fue reemplazado por José Manuel Marroquín. Por su parte los liberales nombraron presidente del país a Gabriel Vargas Santos para que opacara a los mandatarios constitucionales del sector conservador. Poco a poco la guerra tomo un camino más represivo y cruel, incluso la población se dividió para tomar parte en cada bando de un modo más fanático, pese a los esfuerzos de cada partido por obtener victorias.


BATALLAS

Sin duda, las batallas de Peralonso y de Palonegro (Santander) mostraron con claridad los perjuicios que había causado la guerra. En la primera los liberales obtendrían su última victoria para el Partido Liberal, de manos de Rafael Uribe Uribe. En Palonegro (25 de mayo de 1900)los conservadores detuvieron a sus enemigos forzándolos a un combate sin sentido y carente de significado para los partidos. Los liberales querían lograr a toda costa la victoria,  pero ante la violencia este partido también se divide en pacifistas y belicistas. Los conservadores nacionales pronto comprendieron que lo mejor era detener la guerra, que ya comenzaba a extenderse a Panamá y el Mar Caribe , evitando así internacionalizar la guerra, de la cual en Venezuela se trataba de provocar un conflicto abierto a través de su presidente Cipriano Castro (quién apoyaba a Uribe Uribe para colocarlo en el poder). 

FIRMANDO LA PAZ

El Tratado de Paz de Neerlandia,  se firma el 24 de octubre de 1902 en la hacienda del mismo nombre.  Pero  los combates solo se terminan  hasta noviembre de ese año en Panamá, donde aún  combatían los navíos Almirante Padilla (liberales) y el Lautaro (de propiedad chilena, expropiado por los conservadores). El triunfo fue para los liberales.

Más tarde vino la constante amenaza de la marina estadounidense enviado por el gobierno de Theodore Roosevelt para proteger los futuros intereses en la construcción del Canal de Panamá. Los liberales del general Benjamín Herrera, se vieron entonces obligados a deponer las armas.

La paz definitiva, se logra firmar con el tratado  que tuvo lugar en el acorazado estadounidense Winsconsin el 21 de noviembre de 1902, en donde el general Lucas Caballero Barrera en calidad de jefe de Estado Mayor del ejército unido del Cauca y Panamá, junto con el coronel Eusebio A. Morales, secretario de Hacienda de la dirección de guerra del Cauca y Panamá, en representación del general Benjamín Herrera y del partido liberal, se reunieron con el general Víctor M. Salazar gobernador del departamento de Panamá, y el general Alfredo Vázquez Cobo, jefe de Estado Mayor del ejército conservador en la Costa Atlántica, el Pacífico y Panamá, firmaron en representación del gobierno, el fin de la guerra.






La Separación de Panamá de Colombia (1903)

JUNTA REVOLUCIONARIA QUE ENCABEZÓ EL MOVIMIENTO SEPARATISTA



Antecedentes y causas de la separación. Varias fueron las causas que abonaron la separación de Panamá de Colombia el 3 de noviembre de 1903.
 Por una parte, el abandono en que Colombia mantuvo al Istmo durante todo el siglo XIX provocó frustración entre nuestros compatriotas. En realidad, el gobierno colombiano sólo percibía al Istmo como el emplazamiento del futuro Canal que algún día habría de construirse. En tal sentido, nuestro territorio era la mayor riqueza potencial que poseía la República, pero permaneció materialmente descuidado desde 1821, sin que se fomentara la educación ni la salud, se construyeran caminos y vías de penetración y se realizaran obras públicas, como el acueducto o alcantarillado y la pavimentación de las calles de las principales ciudades. Sin duda, el sistema centralista implantado por el Regenerador Rafael Núñez, desde 1886, agravó aún más la situación. Los istmeños, mayormente de convicciones liberales y federalistas, vieron de la noche a la mañana transformado su Estado Federal (1855-1885) en un Departamento más de la República de Colombia, cercenados sus derechos políticos, y con un Gobernador elegido en Bogotá al frente de sus destinos. Ello, sin contar las permanentes guerras civiles que asolaron el territorio istmeño, así como el restablecimiento de las aduanas y el incremento de la carga impositiva,  en momentos en que se especulaba fuertemente con la ruina de los franceses.
El fracaso de la Compañía Universal del Canal Interoceánico de Ferdinand Lesseps, así como la Compañía Nueva del Canal que se formó, en 1894, después de la liquidación de la primera empresa, acarreó una grave crisis económica en nuestro territorio. Las esperanzas del grupo dominante de construir una vía interoceánica por el Istmo y de transformar a Panamá en un emporio del comercio mundial parecieron hundirse junto con el frustrado proyecto francés. A la ya grave crisis económica vino a sumarse, en 1899, el estallido de la Guerra de los Mil Días. Durante tres años los ejércitos liberales y conservadores agotaron la ya deprimida riqueza del Istmo. No sólo porque los brazos necesarios para trabajar la tierra fueron reclutados para integrar el ejército, sino también, porque el Istmo se transformó en campo de batalla. Los cultivos fueron destruidos, al tiempo que el ganado sirvió para alimento de las desatendidas tropas. La guerra tocó a su fin, en 1902, con la firma del Tratado del Wisconsin, teniendo como trasfondo el problema canalero porque para entonces, los Estados Unidos no podían postergar ya más la construcción de un Canal.
Otros factores también coadyuvaron para que Panamá adoptara la decisión de renunciar a la tutela colombiana, en 1903. Para ese tiempo Bogotá y Panamá mantenían diferencias estructurales imposibles de disimular. La capital de la República era una ciudad enclavada en un valle en Los Andes que la geografía limitaba por los cuatro costados. Como tal, estaba cerrada a la influencia foránea y, hasta cierto punto, seguía apegada a los patrones coloniales. Panamá, por el contrario, era un Istmo tendido sobre el mar, abierto a las influencias extranjeras y volcado al comercio marítimo. A estas diferencias que creaban un amplio mundo de incomprensión, se sumaba el hecho de las difíciles y erráticas comunicaciones que mantenían los dos puntos. El Istmo de Panamá no poseía comunicaciones terrestres con la República. La selva del Darién era una barrera infranqueable.
Ya en la década del 50 del siglo XIX, Justo Arosemena había advertido con mucho tino que: "la geografía nos dice que allí comienza otro país". De manera, que estas dos ciudades vivían de espaldas. Muchas de las leyes votadas por el Congreso bogotano eran resistidas en Panamá porque perjudicaban los intereses de la burguesía comercial. Por su parte, el gobierno central percibía como levantiscos y separatistas a los panameños. No había confianza y quizás tampoco existía gran afecto entre ambos. Pero lo que sí es seguro es que en Bogotá no se comprendían o atendían las reclamaciones y solicitudes de Panamá.
La firma del Tratado Herrán-Hay, a comienzos de 1903, fue la oportunidad que los panameños habían estado esperando desde mucho tiempo atrás. Por fin, Colombia y los Estados Unidos suscribían un Tratado para la construcción de un Canal por Panamá. Para el grupo dominante panameño dedicado al comercio marítimo y a los servicios, que se vio sumamente deprimido después del fracaso francés, era la panacea a todos sus problemas. Panamá recuperaría su función transitista y ellos se enriquecerían a manos llenas. Pero muy pronto se hizo evidente que en Bogotá, el Congreso no tenía nada que festejar. Por el contrario, los ataques al Tratado no se hicieron esperar, sobre todo porque se ambicionaban mayores compensaciones económicas que los diez millones que ofrecía Estados Unidos y porque, además, se lesionaba la soberanía colombiana en el Istmo de Panamá cuando el pacto hablaba de un arrendamiento por cien años renovables indefinidamente y se establecían tres tipos de tribunales de justicia en la futura Zona del Canal.

Las súplicas por parte de nuestros compatriotas, que temían que los Estados Unidos construyera un Canal por Nicaragua, así como las amenazas de Washington, no impidieron que el el 12 de agosto de 1903 el Congreso colombiano rechazara el Tratado Herrán-Hay. El rechazo a pesar  de esperado no resultó menos decepcionante, pero fue, sin duda, el detonante de la separación. A partir de entonces, se puso en funcionamiento una trilogía de intereses encontrados panameño-franco-estadounidenses que llevaría, tres meses después, a la creación de la República de Panamá.
Diferentes razones movían a cada uno de los integrantes de esta trilogía. Por una parte, los Estados Unidos, como ya dijimos, no podían aplazar por más tiempo la construcción de un canal por Centroamérica, sobre todo por razones comerciales y estratégico-militares. Por la otra, los franceses, detrás de los cuales se movían Philippe Bunau Varilla , accionista de la Compañía Nueva, y William Nelson Cromwell abogado de esta empresa, querían recuperar lo invertido en el Istmo , así como salvar el honor de Francia y de Ferdinand de Lesseps. Por último, nuestros compatriotas, como ya señalamos, veían en la construcción de la vía, su última posibilidad de recuperar la función transitista del Istmo y, por tanto, de superar la angustiosa situación económica. En palabras de la oligarquía la alternativa era: "Canal o Emigración". Convencida como estaba la burguesía comercial de que los Estados Unidos construirían el Canal en Nicaragua, si Colombia rechazaba el Tratado, fueron los primeros en mover los hilos para separarse definitivamente de Bogotá.

Tomado de : http://portal.critica.com.pa/archivo/historia/1903.html


HEGEMONÍA CONSERVADORA (1886-1930)


Fue el período histórico en el que  el Partido Conservador de Colombia se mantuvo en el poder sin interrupciones durante 44 años. Éste se inició en 1886 cuando José María Campo Serrano, asumió la presidencia de la República de Colombia, en nombre de la Regeneración, que  lideraba  Rafael Núñez, bajo la cual se promulgó la Constitución de 1886. Dicha hegemonía se prolongó hasta 1930, cuando el conservatismo perdió las elecciones contra el candidato liberal Enrique Olaya Herrera.
                                                                                                                                            

PRESIDENTES DE LA HEGEMONÍA CONSERVADORA




JOSÉ MARÍA CAMPO SERRANO  (1886-1887)


Eliseo Payán

ELISEO PAYA (1887)


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RAFAEL NUÑEZ  ((1887-1888)









CARLOS HOLGUÍN MALLARINO (1888-1892)



MIG UEL ANTONIO CARO (1892-1898)






MANUEL ANTONIO SANCLEMENTE  (1898-1900)



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JOSE MANUEL MARROQUÍN (1900-1904)



 
RAFAEL REYES(1904-1909)

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CARLOS EUGENIO RESTREPO (1910-1914)


JOSÉ VICENTE CONCHA (1914-1918)


Marco Fidel Suárez

MARCO FIDEL SUAREZ  (1918-1921)


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PEDRO NEL OSPINA (1922-1926)






Miguel Abadía Méndez (1926-1930) 

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